Por San Antón, 17 de enero, se reunía a todos los animales y se les bendecía. También en invierno se celebraba San Blas, el patrón de los otorrinolaringólogos. Por eso, ese día se protegía al vecindario del mal de la garganta. Una garganta que era mejor tenerla sana para poder degustar las ricas rosquillas que se hacían en las casas y que luego se bendecían.