El Tiempo | EUSKARA | 31 de julio de 2010
aquí esta la fechaLas casas de Zizur Mayor mantuvieron su nombre euskaldun hasta finales del siglo XIX. Se mantuvo de igual modo la costumbre ancestral de trascender en la historia a través de la casa, de la tierra en la que se vivía. La casa era el patrimonio indivisible que pasaba de padres a hijas e hijos.
La casa tomaba el nombre del topónimo donde se ubicaba, del lugar, del nombre de su poseedor o propietario o del oficio. Esto indicaba hasta que punto la casa era más que un refugio: imprimía identidad a sus moradores porque el nombre que se otorgaba a la casa era el mismo que recibían sus poseedores, entre otros: Paternainena, Salvadorena, Dendariena, Esparzarena, Ospitalecoa...