Entre las tradiciones que se conservaron durante el siglo XX habría que mencionar la procesión del Corpus Christi, uno de los jueves cristianos que relucían más que el sol. Una fecha de singular importancia en la localidad, que se engalanaba de flores, arcos florales y banderolas en los balcones. En algunas casas se colocaba una mesa con el Sagrado Corazón a modo de altar y se realizaban las bendiciones. Ese día, el acto central era la procesión religiosa, en la que no faltaban los chicos y chicas que tomaban la comunión en medio de un enorme bandeo de campanas.