Se celebran centrándose en torno al fin de semana más próximo al miércoles de ceniza. La figura relevante es el monstruo de un solo ojo denominado “Tartalo”. En los dos últimos días del ciclo festivo tienen lugar la huida, búsqueda y finalmente “Quema de Tartalo” en una hoguera mientras se baila a su alrededor, al son de la gaita, una danza creada exclusivamente para la ocasión.