Antiguamente ese día las “dueñas” propietarias de las familias más notables se dejaban notar en el atrio de la iglesia. Las fiestas duraban cuatro días. Todos los días había baile y un día, el tercero, la banda de música celebraba funciones en Las Ventas. Allí vivían bastantes familias que trabajaban en ese primer complejo comercial del pueblo (1954). El baile duraba hasta las doce y los músicos, de Añorbe o Cirauqui, se recogían para cenar en las casas del pueblo. Así era el contrato, ya que antes de regular la estancia de los músicos en una sola casa, se repartían por las casas de la vecindad. Las actuaciones tenían lugar en “el rebote”o frontón. La financiación de las fiestas siempre fue tarea de los jóvenes, quienes se encargaban de solicitar al concejo las cantidades oportunas. Para sufragar los gastos, se jugaba al “parar” o la “carteta”, juegos que se jugaban a escondidas porque estaban prohibidos. El mayordomo que llevaba una boina con citas de colores, cobraba el “barato” y con ello pagaba. De esto hace 60 años.